Cuentos I

 

 

Autor: Jorge Castillo Jiménez (Albacete, 1980) Estudió matemáticas y además de en Albacete ha vivido temporadas en Paris, Perú, Irlanda, Toledo, y Madrid, donde actualmente reside. Escribe desde pequeño y los cuentos que esporádicamente ha escrito durante los últimos 15 años son los que forman Cuentos I, su primer Libro.

Ilustradora: Carolina de Bruijn.

 

Reseña:

La realidad es que después de leer este libro, no tengo palabras para describirlo, solo ganas de volverlo a leer. El libro está compuesto por diferentes cuentos que nos hablan y nos roban toda la atención para ser escuchados. Cada relato nos lleva a estados a veces de humor donde a través de la comedia contemplamos como es la vida, o quizás, nos llevan a estados más interiores y melancólicos que nos hacen reflexionar sobre lo que leemos y sentimos. Es un libro cargado de filosofía, que, en formas de piezas de puzle, únicas pero conectadas, nos hace pensar, sentir, y descubrir que a lo mejor hay otra forma en la que mirar el mundo que nos rodea e incluso nuestro propio papel en él.

 

Por otra parte, tenemos además las ilustraciones de Carolina Bruijn que son preciosas y muy significativas para introducirnos más fácilmente en estos cuentos.

 

Fragmento del cuento “Cuando A conoció a B” :

 

“A la salida de la iglesia les esperaban los amigos como agua de mayo. Uno, elegante, con los huevos de corbata, le dijo a la de su lado que ¡si quieres arroz Catalina…! Y le dijo que sí y les tiraron puñados grandes como verdades.

 

El banquete fue en la casa de Tócame Roque y hasta allí había un trecho, como del dicho al hecho. Abundio llevó gambas, aunque luego solo comió pan con pan. Las lámparas brillaban por su ausencia. El menú, preparado por un cocinero que luego se hizo fraile, estaba compuesto de sopa boba (a uno que no quiso le dieron siete tazas), habas porque en todas las partes las cuecen, miel sobre hojuelas, un pez gordo, vacas flacas, que a uno se la dieron con queso y, de postre, naranjas de la China y limones lo que comen los señores. Uno se atragantó porque confundió la velocidad con el tocino. Estaban allí ciento y la madre y la abuela, que se puso de parto. No había ni lugar a dudas. Vicente llegó al rato al ver allí a tanta gente metida y Juan Palomo ni pincho ni corto ni perezoso se puso a guisar y se lo comió todo él solo. Don Nadie, famoso en su casa a la hora de comer saludó a Perico el de los Palotes, que iba como Pedro por su casa…”

 

He escogido este fragmento porque me ha parecido muy ingenioso, ha conseguido que no parase de reír y es una muestra de la originalidad de los cuentos de Jorge Castillo.

 

Recomiendo este libro porque sinceramente pienso que el autor ha dado con la clave perfecta para establecer una comunicación con el lector, y a su vez aportarnos diferentes puntos de vista, así como una gran puerta a la reflexión, que yo desde luego invito a abrir cada vez que leamos uno de estos mágicos cuentos, que recrean la vida (como a los niños) a través de metáforas, para enseñarnos cosas que no vemos. No os podéis perder ninguna palabra de ningún relato porque son increíbles y de verdad merecen ser leídos.

 

 

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