Tu Champú de limón

 

-Escóndete el tiempo que quieras, tarde o temprano tendrás que salir. Además, se que eres tú, reconozco tu champú.

-Mi champú –suelta una risa amarga- mi champú…

-Sí, tu champú –me cruzo de brazos, quiero que me vea seria.

Sale de detrás de las cortinas de mi habitación y se alborota su melena rubia.

-El champú con olor a limón que uso para este pelo –se señala la melena alborotada, y clava su mirada triste en la mía, impidiéndome que mirara a otro sitio- ¡el mismo pelo con el que jugueteabas cuando yo me apoyaba en tu pecho para escuchar el latido de tu corazón, ese que supuestamente dejó de latir después de que te lo rompiera! ¡el mismo pelo que acariciabas suavemente cuando la melodía de mi corazón te mecía y calmaba tus miedos! ¡el mismo pelo en que enredabas tus dedos cuando te besaba el cuello, las clavículas, los labios…! ¡el mismo pelo que me quitabas de la cara, cuando conseguías que me durmiera sin tener pesadillas, para pasarte horas admirando mi angelical rostro! –suelta un suspiro, como si todo lo que acababa de decir le hubiera costado muchísimo, y fuera a seguir diciendo cosas… mientras que yo casi no puedo respirar de las lágrimas que contengo en la garganta.

 

Sabía lo que el sentía, sabía que tarde o temprano vendría a decírmelo, pero no estaba preparada- el mismo pelo que tanto anhela el tacto de tus fríos y suaves dedos, el mismo pelo que…

 

-¡Cállate! –le espeto- ¡Call…!

 

Y me besa, sin ni siquiera pedirme permiso con la mirada, nuestras lágrimas se mezclan, pero nos dio igual porque nosotros seguimos con nuestro beso hambriento, ese beso de nuestro amor venenoso…

 

                

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