Luna

 

 

Los lobos descansan alerta tumbados alrededor de la hoguera, todo lo que hacen es proteger a esa pequeña niña de los miedos del mundo.

Luna, sintió que estaba en otro lugar, todo le daba vueltas y los colores se mezclaban entre sí… Sentía una música que sonaba y resonaba en eco hasta que sus ojos se cerraban y caía dormida profundamente.

Cuando Luna dormía todo parecía estar en paz, todo en la Tierra descansaba, parecía que nada podía ser alterado. Los piratas en sus barcos, los fantasmas en sus guaridas y las sombras desvanecidas.

Nadie sabía la identidad de la niña más que él y los lobos…

Willy tenía la piel oscura y unas manos duras, unos ojos profundos que miraban al suelo cuando cantaba esa nana mágica que le habían enseñado sus ancestros, una nana para hacer dormir, para que los miedos no se acerquen, para calmar la mente y el alma. Un rezo que solo un guía como él podía pronunciar.

Hay que curar a este mundo, dijo mientras miraba al cielo:

  • Prometo que la cuidaré, protegeré, la haré fuerte y sabia, no la encontrarán ni la ofrecerán el miedo… prometo rodearla siempre de luz, la recordaré que es un ángel escondido…

Y mientras sonreía tapó a la pequeña con una manta de piel, para que no se reflejara la silueta de sus pequeñas alas con la luz de la hoguera, de momento su bondad tendría que seguir siendo un secreto.

Llegó la hora de dormir, para el bosque y para todos los seres que lo habitan. Los lobos no duermen… el hombre no duerme, seres nacidos para velar por los demás, no necesitan que sus mentes descansen porque en sus almas se esconde la paz de otro mundo. 

 

Magy

 

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