Tú (III)

 

 

-Hester, no es una buena historia y no sale Viena.

-Espera… el niño acaba de comer, nota como su tripa se ha puesto dura y le empieza a doler, se asoma a la ventana que es la misma desde la que os asomáis vosotros, ve las vistas de la ciudad y añora no vivir en el Belvedere. Siente pena al recordar las tardes con su amada en sus jardines, dónde tan feliz ha sido… y tanto ha perdido.

-¿Qué ha perdido? Pregunta con voz tierna y lastimosa Justine.

 

-Una tarde paseaba solo, como solía hacer y de pronto, detrás de un seto había una niña que salió descarada y le dijo, “yo seré tu acompañante en este paseo”, así sorprendentemente pasaron todas las tardes de verano juntos pero cuando llegó el crudo invierno ambos se propusieron no dejar llegar el anochecer en aquellos parques. Una tarde, la niña tropezó y cayó en un profundo agujero que no sabían muy bien de donde había salido.

-¿Qué le pasó a la niña? ¿Murió devorada por las ratas en el agujero? Pregunta de forma morbosa Peter.

 

-Pues no… casi más bien al contrario… la niña pasó la noche metida en el agujero porque Tim se fue en busca de un adulto a quien confiar su secreto y que le ayudase. Mientras ella musitaba, “me voy a calmar, me voy a calmar… esta vez no sucederá”…

 

-¿Qué le tenía que suceder? -Quiso saber inmediatamente Peter que ya había entrado en la historia.

 

-Eres un mocoso impaciente y morboso, espera que llegue a esa parte. Seguían pasando los minutos, la noche era muy cerrada así que la luna no alumbraba nada en los jardines que ya habían sido cerrados al público. Tim se tendría que colar y había una pena impuesta por ese delito, así que no sólo quería salvar a su amada sino que quería hacerlo de la forma más discreta posible pues él no era muy dado a meterse en líos que sus padres le pudiesen recriminar. Lo más atrevido que había hecho en su vida fue aceptar dar esos paseos con la bella y rubia amiga, a la que llamaba Alma, mi alma.

 

-Vaya Hester ¿y ahora te pones cursi? Cuando venía el auténtico terror. Dice enfurruñado Peter.

 

Continuará...

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