La mitad de dos es dos

 

Él siempre fue muy de Ciencias y yo muy de Letras…y a mí esta división solo me da un resultado = 2. Todo en nosotros nos diferenciaba claramente pero hay un vínculo, incluso más allá de la materia, que nos seguirá uniendo eternamente. Hay personas que sientes su amor aún después de irse y yo a él le puedo sentir cerca: rondándome, cuidándome… y mi amor por él no va a desaparecer jamás, ni siquiera se hará más débil o lo olvidaré… ¡¡¡Sempre Mike!!!

Desde bien pequeña fuiste mi regalo, te tuve a mi lado y me surgió la necesidad de contarte historias, al principio eran meras excusas para dormirte… pero cuando empezaste a hablar eras tú quien no se dormía si no le inventaba o leía algo, me las pedías, me hacías sentarme a tu lado y narrar, inventar, hacerte vivir mis sueños que me hacías pronunciar en voz alta. ¿A caso eres el origen de mi vocación? Tengo que darte las gracias por tantas cosas que esta será solo una más… en cualquier caso, siempre gracias por la parte de ti que fue mía, me la guardo.

 

Hoy solo escribo para que las punzantes espinas que rodean mi corazón dejen de presionar y éste deje de sangrar, es tu día 18 de septiembre y nunca 30 años es tu fatal destino, ¿Quién lo decidió? Sigo sin estar de acuerdo, quiero presentar mis reclamaciones a quien sea el responsable, ¿alguien entiende de justicia divina? ¿Quién decide que una mente maravillosa e inquieta de 29 años debe abandonar su vida? ¿En qué libro de los fatídicos destinos a una persona tan perfectamente bondadosa e inteligente le tocó uno tan miserable? No aceptaré el resultado de esta derrota, sigo luchando por ti aunque no haga ruido…

El año pasado a estas horas estaba frenética por casa preparando la que sería tu sorpresa de cumpleaños, tenía una tarta que sabía que te encantaba, había comprado algunos regalos (por poco materialista que eras, de todos ellos, la verdad es que el pen-drive con fotos viejas sí te gustó mucho cuando lo viste en Portugal y me escribiste que te había alegrado) y también decidí grabarte un friki-programa de radio que usaría como fondo musical y partes con mi voz al entrar tú por la puerta y primero sonar tu Happy Birthday, con todas las velas y nosotros abrazados en ese vídeo que mamá y yo lloramos al oír cuando me das en la espalda y dices tu sheldonista: “Ea, ea…” nunca me darán en la espalda unos golpecitos más comprensivos que los tuyos, además tenías la expresión perfecta, sabías que eso me haría reír…

 

Al final te llevé mínimo una vez al cine ya siendo adultos, así que siempre sentiré “El despertar de la fuerza” dentro de mí. Ese día te oí contar una anécdota graciosa en inglés y lo hacías bien pero era más gracioso si cabe ver como en cada frase me mirabas para ver si te corregía “tu dependiendo de mí, yo vigilándote” un tópico que se ha vuelto a la inversa: “yo dependiendo de ti, tu vigilándome” desde donde quiera que sea, confío en que estás en paz porque te la mereces y el experimento que te ocupa debe ser de alto nivel porque te han llamado de las más altas instancias así que sin verlo justo, debe ser importante… te seguiré echando de menos intensamente, cada segundo de mi vida. Exacto como si fuese la ansía antes del primer momento en que te vi con mi regalito del peto azul del caballito. Te lo llevaba al hospital el día que iba a conocerte, sigo estando tan encantada de haber tenido una de esas oportunidades únicas de la vida. Fuiste, eres y seguirás siendo lo más grande y bonito que he tenido en mi vida y estás lágrimas al teclear solo confirman que no escriben mis dedos sino mi roto corazón. T’estime Mikel!

 

Por muy Sheldon que tú seas, tu Penny tiene una lección grabada a fuego: “la energía ni se crea, ni se destruye: solo se transforma”. Así que sé que en otra forma que “algo” me impide verte pero mi corazón no deja de sentirte y mi mente de pensarte, así que sé que a pesar de no poder volver a tener tu ABRAZO fraternal, sé que cuando duermo tu energía pasea por la habitación para cuidar mis sueños, que cuando estoy escribiendo entras en mis inspiraciones y que cuando duele tú solo intentas hacerme oír tu voz en mi cabeza para que esa insufrible y frustrante sensación acabe desapareciendo y sea la parte positiva de nuestras charlas la que recuerde. Y que nadie, nadie y nunca, nunca… hubiese sido un hermano mejor, para mí. Tú siempre serás Mi chico de la moto verde, el único hermano que tuve y tendré, el que jamás se irá ni después de irse. Seguimos teniendo “nuestra comunicación especial” y la tendremos siempre. Sigo esperando nuestro reencuentro, sea cuando sea… sea donde sea… olvidar no es una opción. Quererte siempre es lo que me queda.

 

 

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