De tu hilo rojo al mío

 

Existe una vieja leyenda japonesa que cuenta que todo el mundo tiene un hilo rojo invisible en el meñique que va atado a su alma gemela, el hilo se podrá tensar, doblar, desviar pero nunca romper… es por eso que antes o después encontramos a aquel que está al otro extremo de nuestro hilo rojo.

Sí, creo en el destino y mi hilo rojo siente como le tira el tuyo. ¿Sabes qué hay de tu hilo rojo al mío? Hay una montaña de caricias desperdiciadas. Hay seducción y deseo. Hay un puñado de “Te quiero” esperando a ser usados. Hay millones de besos anhelando ser repartidos. Hay pilas de abrazos que quieren ser amasijos de huesos. Hay un retrato del día en que nos cruzamos, un selfie mío poniendo cara de enamorada (de tonta enamorada, para aclarar).

Porque quiero que culpen a Cupido, lo mío fue flechazo a primera vista y de esos pasan pocos. Te vi allí fuera de aquel antro con tu pitillo, me detuve en seco y te reté. Me acerqué… hablamos, nos chuleamos… todos estos años después hemos afianzado un amistad que no cambiaría por nada, salvo por un amor verdadero, pero nada ha pasado entre nosotros. Aunque mi fe me dice que eres mi ÉL (y mis debacles amorosas siempre terminan llorando en tu hombro y en ese momento vienen las luciérnagas en el estómago que me lo confirman).

Eres mi Apolo, dios griego de la sabiduría, en ti el verbo se convierte en plácida conversación que me lleva a abrir mucho mi mente. A sentir orgasmos cerebrales. Tus selecciones musicales son del mejor DJ que haya oído. Aparecen cerca de ti mis montañas rusas… tú me estabilizas tan rápido como me desequilibras y sentir lo que siento cuando estás cerca me hace pensar que nunca sentiré por nadie más lo que experimento contigo cerca. Cuando nos separa algo noto una presión en mi dedo meñique que me cuenta que tu dedo meñique esté donde esté tira para que te siga pensando… eres bastante insistente de forma subconsciente, te metes en cada uno de mis sueños o pensares diurnos, llegas a mí a lo largo del día y no me dejas sola jamás.

Ahora falta que te des cuenta para que todos esos besos, abrazos, caricias y te quieros, lleguen a salir de ambos y sea está la historia épica de aventuras y viajes, literarios y reales, que ambos estábamos esperando. ¿sabes que es lo que más me apetece hacer contigo? Escribir conjuntamente las mejores novelas de la Literatura contemporánea, tengo millones de ideas y tus Letras son sublimes, me gustó crear contigo, tenemos facilidad para crear juntos… dejemos que el amor actúe de detonante de la creatividad…

En realidad a ti no te pido nada, pero te lo tenía que decir y que mejor que desde Cheshire que es el arte de expresarse y no me importa que publiquen mis sentimientos porque sé que solo tú vas a entender a quien me dirijo… piénsalo 3 veces antes de decir que no te ves capaz, porque lo eres. Tienes un estilo propio, una voz especial y peculiar, unos mundos vastos y bellos.  

Soñé que publicaba esta carta y que te emocionabas al leerla, tanto que nuestra amistad se conveertía la amistad de los amantes.

 

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