Sábanas de satén

 

“El satén es lo mío”, había dicho ella acentuando la última palabra con un delicado movimiento de su copa de vino, acariciando apenas el borde del vestido corto, verde, para dar énfasis a su declaración, apropiándose con sus palabras de aquella tela. Él, esbelto, impecablemente vestido había sonreído maravillosamente acomodándose el suave cabello bien peinado y no pudo evitar imaginarla envuelta en sábanas de satén gris, o rojo quizás.

Aquella noche transcurrió rápida entre la emoción de la conquista y los sopores del alcohol, y quizás algún sutil aliciente que él había incluido en la copa de ella, sólo un pequeño incentivo para hacer el encuentro más interesante. Tenía experiencia, y la exhibía ante ella, que bebía sus encantos y se embriagaba con halagos.

Ella resultó ser una presa digna, al final. Él eligió un buen hotel, en pleno centro, y ambos sonrieron al registrarse con nombres falsos. Su mente podía ser ágil, aunque se había enredado demasiado con el amor a la imagen, pero disfrutó él de la conquista.

Cuando el encuentro terminó, quedó realmente satisfecho, como pocas veces en su vida. Había valido la pena realmente tanto gasto, y había aprendido un par de cosas nuevas para aplicar en el futuro. Ahora era momento de limpiar, de dejar todo en orden y marcharse, después de todo, el documento, el nombre y la firma eran los de alguien más. limpió y antes de cruzar la puerta miró una vez más al cuerpo envuelto en satén gris, ahora rojo de sangre. Sí, realmente el satén era lo suyo.

 

 

 

 

 

NOTA DEL AUTOR : "Escribí este relato con la intención de dar cuenta del espejismo de las apariencias. todos sabemos que cuando uno tiene el pelo largo, se deja la barba o se viste de una determinada manera, no puede conseguir un buen trabajo y la gente lo mira como si fuera un ex-convicto. Tomamos eso como normal y lo aceptamos, pero yo creo que no debería ser así. creo que no se debe juzgar la capacidad por la apariencia y que uniformar a la gente bajo el pretexto de "compromiso", es una forma de quitar identidad e independencia. Y es en pos de este punto de vista que planteo un escenario ideal para convertirlo en algo trágico grotesco al final. Porque es una situación real, que ocurre, y que creo que ocurriría menos si no nos vendieran la idea de que podemos confiar en alguien sólo porque se viste con traje y se corta el pelo todas las semanas."

 

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