Dolor a tierra quemada

 

En la escuela me enseñaron que hace 1.5 millones de años el ser humano inventó el fuego.

La tía Agustina amenazaba siempre con hacer arder Troya el día que ella hablase.

Mi ex marido siempre decía que donde había fuego aún quedaban cenizas.

Y mi tercer hijo fue incinerado mucho antes de nacer. Aborto natural, dijeron. Demasiado vieja, pensé.

 

Hoy, desde un quinto piso de Vigo me veo obligada a aumentar esta lista. A veces me pregunto que si de no haber aprendido en el colegio “el gran invento de la humanidad” mi vida sería así. Que si mi lista sería así.

 

Cuando se me pasan estas cosas por la cabeza saco las pastillas y en quince minutos el agua vuelve a fluir. Pero hoy no. Hoy tuve que dejarlas a un lado para atarme un pañuelo bien fuerte sobre mi cara, vaciar el cubo de la fregona y bajar a la calle. Mientras me reunía con el resto de vecinos recordé que no había escrito este nuevo punto en la lista.

 

No importaba, ya se habían encargado otros de que el dolor a tierra quemada estuviese presente en los corazones de todos los gallegos.

 

                                                                                           

Madrid, a 16 de octubre de 2017.

 

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