Capítulo IV                          El ojo indiscreto

 

"Tras mi triste y patética experiencia en aquella boda, estuve unos días cabizbajo y meditabundo, probablemente porque estaba reponiéndome de aquella ingesta masiva de bebidas espirituosas y traicioneras con alta graduación etílica, aunque también pudiera ser que me pasara con los langostinos, siempre me quedará esa duda existencial.

La primera noche me pareció buena idea pasarla en una fuente debajo del agua, tras lo cual me quedé como una uva pasa, pero lo positivo es que se me pasó la cogorza mucho más rápido. Lástima del susto morrocotudo que les di a los barrenderos locales, que deben estar corriendo hacia Chinchilla. Ya volverán, allí no se queda nadie (espero que no lean este informe, que me tirarán al pilón).

Después de esto, pasé dos días con una extraña melancolía, subiendo y bajando del árbol en el que habito, y suspirando cada vez que miraba el cielo azul. No tenía espíritu ni cuerpo para emprender nuevas aventuras en esta peculiar ciudad, y, por fin, descubrí el motivo de mis cuitas melancólicas: todos mis pensamientos estaban puestos en aquella mujer del vestido azul y la larga cabellera. Ello me hacía lanzar suspiros y quejidos desde lo más hondo de algún lugar de mi humilde cuerpo. Con la tontería, perdí cinco kilos, aunque pronto los recuperé a base de porras con chocolate, a las que me he aficionado por la extraña sensación de euforia que me provocan.

En busca de respuestas, encontré la solución en un anuncio que había pegado en una farola, que decía lo siguiente:

"¿No haces más que pensar en ella? ¿No duermes por las noches? ¿No comes, alma de cántaro? ¡Estás enamorado ¡Yo puedo ayudarte a conseguir a la mujer de tus sueños”! "Consulta el Tarot de Maricarmen. Visítame en la Feria de las Artes Ocultas, del 7 al 17 de septiembre, en el recinto ferial de Albacete"

No podía creerlo, la respuesta a mi apatía y desazón estaba muy cerca de mí, y, además, podría aprovechar para indagar sobre este festejo tan popular llamado Feria de Albacete, a la que son tan aficionados los lugareños y otros de sitios más lejanos.

Ya que debía esperar a septiembre para mis próximas investigaciones, decidí pasar este tiempo haciendo una cura de sueño, con ronquidos incluidos de tal magnitud que vino a investigar el misterio un tal Iker Jiménez que, por lo visto, pasa su vida indagando sesudamente sobre fenómenos extraordinarios como las apariciones, la telequinesis, la vida de Belén Esteban, o cosas tan inquietantes y misteriosas como saber hacia dónde mira Leticia Sabater (este espécimen no sé a qué género pertenece, estoy investigando y no hallo respuesta).

En vista del revuelo que causó el programa de Iker Jiménez en Albacete (que llamó: "El extraño fenómeno del árbol que emite ronquidos en Albacete"), experimenté la extraña sensación de querer dar hostias como panes a los que me habían despertado de tan placentero y reparador sueño de verano. Por fortuna, mi entrenamiento previo había sido tan completo que incluía un kit de relajación exprés, cuya puesta en práctica me dejó como nuevo, pero ya despierto y preparado para la Feria de Albacete.

¡Ay¡, todo lo que allí pasó es digno de otro episodio, comandante Charles, y le adelanto que seguirá en el mismo nivel de situaciones patéticas a las que les tengo acostumbrados. Espero que sepan comprender que todo ello lo estoy soportando por el bien de la ciencia y del conocimiento del Ser Humano".

 

 

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