Respirar

 

 

Las grietas son los pulmones de las paredes.
Pulmones que ruegan oxígeno y que avisan de lo cerca que queda el derrumbe.

A través de una de sus grietas es por donde más me gusta mirarla.

Me gusta mirarla cuando se le cuelan mariposas entre las costillas
y acto seguido se cose el pecho para que no salgan de ahí.

Me gusta cuando se pinta los labios para estar por casa
y me encanta que lo haga solo para marcar la taza de café.

Ella se arregla las grietas pintando árboles en las paredes y dejando que florezcan;
pero siempre deja una ranura para que yo pueda respirar entre sus cerezos.

 

Celebra su cumpleaños todos los días 
únicamente para soplar las velas
-en realidad nació el 31 de un mes que solo tiene 30 días-

Y aunque nunca
               nunca
               nunca tiene sueño (es una adicta al pintalabios y a la cafeína)
se sienta en la cama a frotarse los ojos
esperando que se caiga una pestaña

para pedir más grietas por donde todas podamos respirar.

Porque ella
está llena de mariposas, ojeras y fracturas.
Pero ella 
está orgullosa de poder mostrarlas, de poder mostrármelas.

Y a mí 
lo que más me gusta de todo, de todo, todo
es que sabe que la estoy mirando,
que me asomo por cada uno de sus resquicios
y aun así es ella misma, 
escondida tras una pared,
sin ocultarme nada.

 

Escondida tras una pared sin ocultarme nada.

 

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