El crujido de los sin                          embargo

 

Mi habitación eructa energía.

Cuando te ocurra esto

recupera el entusiasmo.

Los soldados de la voluntad

lucharon sin tú saberlo

e hicieron arte.

En teoría

debiera ser más fácil

hacer mundos con encantamientos.

Mezclar las arenas y las tinturas

con las manos propias.

Alimentar el horno

con madera cortada por uno mismo.

Moldear el molde

mientras la sangre te borra las plegarias

que se escriben en las venas.

Volvería a dedicarte mi rostro

de no haber descubierto

que tu espejo refleja mi temor.

¿Quién en este mundo

debiera ser otro?

La cofradía de las disculpas está empapada por el

sudor

de los que se maldicen con desgracia.

¡Una oportunidad no hubiera importado!

Podría sentar fenomenal

incluso la muerte.

El sonido de los cuerpos está sonando.

Puedo oír el crujir de los sin embargo

tan afilados como el cristal que rompen las pisadas

igual de sibilinos que el aire

atravesando las colinas cubriéndolas de suspiros.

Eres uno de los pocos capaces

de recordar el sonido de los cuerpos.

¡Cuidado! nada ha cambiado.

Ahora no gritas pánico

pero el pulso ha de seguir latiendo óxido.

Lo necesitarás para mezclar las arenas

las tinturas

y hacer mundos con encantamientos.

Tan afilados como el cristal que rompen las pisadas.

Tan vacíos de significado como algunas veces.

Absorbiendo esperanzas junto al valor

de las incertidumbres.

Ellas tan sibilinas como el aire

atravesando las colinas cubriéndolas de suspiros.

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