Os amo

 

Oh, mi señora. Se escapa la timidez de entre mis dedos, pues ha perdido la lucha en la que se enzarzó con mis ganas de amaros. Y ahora que soy valiente os digo: que no puedo vivir sin vos, como no puede vivir la flor sin el fresco rocío de la mañana; como no puede vivir Dios, sin el amor de quienes lo aclaman; como no puede vivir el amor sin que vos y yo, durmamos en la misma cama.

 

Oh, mi amada. Si pudiese, tan solo, acariciar con la yema de los dedos, el último y dedicado cabello de vuestra larga y ondulada melena. Ese que queda cuando os dais la vuelta con tan sensual giro que parece que abanicáis al mundo… sería feliz.

 

Oh, mi luz. Si os tuviese en mi compañía cada noche en la que las musas no quieren ya serlo, porque siente de vos esos celos que las vuelven dañinas… no necesitaría que las velas de mis candelabros o el fuego que deshace la leña, me iluminaran.

 

Oh, mi señora. Sólo escribir vuestro nombre ya me hace imaginaros frente a mí. Sintiendo como vuestra pupila devora a la mía en una batalla de miradas en la que sólo hay un vencedor… el amor.

 

Os amo mi amada, mi señora, mi dama… os amo.

 

¡Ay! si pudiera teneros entre mis brazos, y abrazaros como mi pecho abraza a este pobre corazón que no deja de latir y morir por vos, sería el hombre más afortunado de la tierra que piso.

 

¡Ay! si entre mis palabras dejaran de nacer los suspiros que por vuestro cuerpo vuelan, cuáles mariposas que buscan el néctar de la flor más hermosa, y mi voz quedara muda y mi escritura rota, creo que sería capaz de pintar el mundo con vuestro nombre allá por donde fuera para declararos mi amor.

 

¡Ay! si en mi lecho durmierais sobre mi latente pecho y escuchaseis la canción que os dedica tras cada uno de esos suspiros alados… os enamoraría más de mí, y yo más de vos al sentir vuestro calor cubrirme en la noche fresca.

 

¡Ay! si tras cada ¡Ay! que os escribo no naciera un piropo, una poesía que os lleve al sofoco; o un recuerdo en el que vos y yo, dejamos de ser poco para convertirnos en el completo amor, no sería yo digno de vos, ni mi amor de ser expresado, puesto que no existe nada más grande, en este infinito universo, que el placer de sentirme amado por ese corazón tan bello.

 

¡Ay! mi amada. Si fuera digno de vos podría ser feliz. Si fuera feliz podría volar. Si pudiera volar lo haría hasta allí. Allí… donde el día y la noche se abrazan para dar paso a nuestros sueños.

 

 

                                                                                                                Kiko Téllez de la Poza

 

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