Hallado en un monasterio        tibetano abandonado

          Cuando, al finalizar su vida, Huiyuan el barbero penetró en una de las 7 Casas de la Sabiduría fue recibido gratamente por Shitao  el Tianshi*. El venerable ofreció a su huésped un asiento y juntos tomaron el té. Al cabo de un rato Huiyuan, no sin la extrañeza que su nuevo estado le producía pero sí con tranquilidad, fue conducido por un estrecho corredor hasta una sala iluminada por tan sólo tres velas. En el centro de la sala había una mesa repleta de botellas de los más diversos colores: amarillo, añil, granate, turquesa…  Con aire grave Shitao le explicó:

          -Mire, todas estas botellas contienen los distintos sabores que puede tomar el amor. Ésta, por ejemplo-tomando una roja- es el licor del amor de la juventud. Al probarlo todos creen que es el único pero su sabor es tan fuerte como efímero. Ésta, por el contrario, contiene el de la vejez, que emborracha sólo si se bebe sorbo a sorbo. Éste es el de la pasión absoluta, el que hace entregarse a la otra persona sin contemplaciones. Ésta otra es el del amor por los hijos, que se almacena en las entrañas. Aquella es el del amor a un dios. Ésta de aquí es el de la amistad. Esa otra de allá la de la hospitalidad al extranjero que llega…Tú, en tu vida, has bebido un poco de este licor, otro poco de éste; algunas botellas ni siquiera las has descorchado…

          Mientras esto decía un hombre famélico cruzaba la sala exhausto, con los labios agrietados cubiertos de polvo.

          -¿Y ése-preguntó Huiyuan- es que no ha bebido ninguno?.

          -Al contrario. Sólo están satisfechos los que nunca lo han probado. El licor que estas botellas contienen no calma la sed sino que la enciende y él se las ha bebido todas.

 

*Maestro Celestial

 

 

 

                                                   Jorge Castillo Jiménez, Cuentos I, UNO Ed.

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