A mi padre muerto

Granada, ¡callada!
En sus montañas blancas y
en sus mares que miran a África,
Granada amaneció callada.
Ni sus viejas critican en susurros
para vencer el tedio de sus lutos.
¡Hasta tus hijos callan!
Los que trabajan la cruel tierra,
los que caminan por otras plazas.
Granada, ¡callada!
Que pinten de negro la cal de tus casas,
que toquen a muertos tus campanas.
Y ni un ruido más, Granada, ¡callada!
Y ahora padre, en silencios de sueños
caminemos por Granada
que aquí dentro, mi pecho
revienta a poquito de nostalgias.

 

 

 

Contacto

Correo electrónico:

info@revistacheshire.com

Revista Cheshire en redes sociales: