Los restos de un pecado 

 

Las cartas que no escribí, los poemas que borré. Los llantos que aprendí, las sonrisas que olvidé.

Dejarte de querer era la idea. Pensarte cada día el resultado. Diferencias irreconciliables sobre la faz de tu cadera. Y en cada caricia los restos de un pecado.

Los versos que esbocé siguiendo tus lunares. El arte que escupía cada poro. Como volcanes de placer. Cuando mentía diciendo que yo no me enamoro.

¿Qué hiciste conmigo? Intento dormir y utilizo tus sueños de abrigo. Pero me consuela saber que me acuesto solo y que despierto soñando contigo.

Sé que no son horas de escribir. Que tuve todo el día para decirte que sin ti no quiero vivir. Pero hasta que no veo a la luna tiritar no asumo que temblar sin ti es otra forma de morir.

Me lees en otro libro. Tus ojos del mismo color que los míos. Mirándome en el espejo cada vez que quiero verme contigo.

Y era mentira. Que fueses a estar toda la vida conmigo. Cuando me susurrabas que salvaríamos el mundo. Cuando me susurrabas te necesito al oído.

 

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