Invierno infernal

 

Pediste mi infierno, 

Y cuando te lo enseñé quedaste estafada. 

Ya te dije que yo no era como el resto, 

Que había visto tantos fuegos que me enamoré del frío, 

Que tras mil inviernos no cualquier lobo te espera. 

Creíste que mi invierno sería como el del resto de mortales, 

Que mis pupilas eran grises por genética y no por lo que mi alma refleja. 

Y ahí estabas tú;

Tan bonita que me herías,

Tan sensible que sentías, 

Tan ardiente que abrasabas. Fuimos disléxicos en el amor, 

Confundiste infierno con invierno,

Confundí abrasador con abrazador. 

Tú eras fuego y yo hielo, 

Y perdí la batalla. 

Mataste al lobo y ardió mi hielo,

Prendiste fuego a lo que un día fue mi invierno.

Confundiste tu F con mi V, 

Mientras yo me perdí en tu V por la F de lo que un día convertimos en amor, 

En poesía, 

Eso que la gente considera grosería,

Y a la vez piden por favor. 

Y ahora soy un lobo solitario en busca de un hielo abrazador;

Porque quemaste mi ser y te adueñaste de mi legado.

No mereces mi hielo, 

No merezco tu fuego.

Y si nos juntamos abraz/s-amos el mundo. 

 

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