Para un amor que acabó

 

Me hubiera gustado irme, sin más, pero  no puedo porque aunque me dueles,  te quiero. Tú lo  harías, eres   hombre, tan cobarde como todos, que prefieres fingir un amor  que por  tu parte languidece.   

     Quise hablarte a los ojos,  cuando estábamos enamorados bastaba y lo intenté.

     Pero ahora tus ojos me engañan, me seduces con susurros que no te salen del alma y  tomándome con pasión dominante, imposición de  hombría falsa, me nublas la razón, porque te quiero. No entiendes que un hombre, para serlo, debe convencer, y  sabiendo lo que  siento,  lo utilizas para retenerme con el sexo, el último argumento que te queda, lo único que aun haces bien. Y yo Miguel que soy mujer, si  solo es sexo lo único que me das, cualquier otro me lo podría dar, si no mejor, igual y aunque fuera  peor, saciaría mi necesidad si tan  solo fuera física. Pero en cada orgasmo necesito sentirte, no solo notar tu cuerpo, acariciar tu ser como  al principio y no te noto, porque para ti es solo sexo.

    Por eso Miguel, no puedo permanecer contigo, cuando siento  tu  comodidad, yo,  no puedo  estar junto a ti sin perder mi dignidad, pues si mi dignidad pierdo… No me podré querer, y si no me quiero, ¿qué parte de mi  podré darte?, por eso me voy Miguel, por eso… Y porque siendo mujer, no  dejo de quererte.

 

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