Pablo

     

 Me ha encontrado el hijo de puta, lo tengo crudo. Le  veo llegar desde mi ventana. Ahora está entrando en el patio.

     Los chicos me dijeron que no diera ningún golpe con Pablo. No les hice puto caso, tampoco  comentaron  razones, ni yo pregunté, el atraco prometía un suculento reparto.

      Pablo convirtió el golpe en una carnicería, paredes rojas, cuatro fiambres, dos armados, no dejó testigos. La pana fue gorda, pero le dije que era una bestia, sería mi última vez. Por su mirada me di cuenta que la cagué. Me contestó, ─ahora no  puedes dejarlo, ─ ¿porqué no? ─ Te mataré, lo has visto todo, y me jode dejar testigos─. No atendió  mis promesas, le juré no hablar.

     Quise esconderme de él,  a la poli ni acercarme. Pero no estaba dispuesto a volver con ese enfermo sanguinario.

    El cabrón me ha encontrado. Ni puta idea de cómo, pero ahí está.

    Tengo que enfrentarme a él, no se cómo, ¡joder es un sicópata! Le oigo subir la escalera, siento su respiración, se está riendo el muy puta, ya está cerca de la puerta, se detiene, ¿dudará?  Quizás pueda convencerle, o al menos  volver a trabajar con él…si se fía.

    De una patada tira la puerta abajo, irrumpe en la habitación, lleva la Maverick recortada, sonríe, siempre sonríe, me dice ─eres un capullo─. Disparo mi revolver… un segundo antes tronó dos veces su recortada.

 

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