Recreo

 

Chapotea en el charco. Corre, corre por el camino de vuelta; corre por las calles como si, ya mayor (provecto), recordaras el tiempo de niño. Corre como si huyeras; al huir das con el niño que se fugó de casa, das de bruces contra el cemento del patio, aquél de tierra donde jugabas en el recreo y te exhibías ante el amor de tu vida y ante el mundo entero. Ya no te exhibes, ahora huyes. No hay amor y la vida es un charco embarrado en el que disfrutar, un charco que esquivas para evitar ensuciarte y para salir de tu camino trazado. Chapotea, olvida las paredes de ladrillo, los patios de cemento, las calles de asfalto y las briznas de cielo entre moles de edificios. Olvida, deja atrás el árbol tras el que te escondes mientras alguien cuenta hasta cincuenta. Chapotea en el charco y nunca digas que fue un sueño. Los sueños no quedan atrás, van siempre por delante; no quedan en la noche, sobreviven en el día. Regresa empapado de barro y prepárate para la regañina, para la ducha, la merienda y los deberes. Y nunca digas que no mereció la pena.                                                         

© 2017 Eduardo Caballero

 

 

Contacto

Correo electrónico:

info@revistacheshire.com

Revista Cheshire en redes sociales: