ADOQUINES

 

 

De todo lo incontable, me quedo con que tomaras mi mano para no caer al suelo. Fue casualidad que me encontrara a tu vera. Todos salíamos del colegio en espantada. Fin de clases por hoy. Y resbalaste en el fregado. Hubiera sido vergonzoso, lo sé porque ya me ha pasado, ya he caído al suelo delante de todos. Claro que contigo no es igual, tus caídas serían otra cosa. Hoy no llegaste a caer. En ese momento, agarraste lo primero que pudiste, mi mano, y la soltaste enseguida. Lo incontable es todo aquello por lo que siquiera me miraste. Hablo de tu presencia, de tu cercanía en ese instante, de tu mano asiéndose con fuerza a la mía, como si fuera por amor; de tu piel deslizándose por la mía al retirar la mano… Después acudieron a tu encuentro y te alejaste con la misma rapidez. Bajé las escaleras hasta el final y emprendí el regreso a casa. Nadie ha preguntado por mi día.           

 

© 2018 Eduardo Caballero

 

 

Contacto

Correo electrónico:

info@revistacheshire.com

Revista Cheshire en redes sociales: