Febrero

 

Necesitaba tu viento de Levante, el calor de las yemas de tus dedos. Necesitaba no tener que pedir a gritos que necesitaba un abrazo que recompusiera las notas de ese corazón errante que se cobija en el pecho.

 

Tus oídos suicidas no escuchaban mis silencios aguados. (Te) necesitaba. Así, a bocajarro, sin etiquetas. A ti, solo a ti sin tu pasado ni futuro. Tu ahora.

 

El invierno se detiene, no queda hielo que respirar. Te quedaste con los besos, con las ganas, con mi esencia de querer más.

 

Y suena, y vuelve a sonar el maldito sonido de las letras al pronunciar tu nombre. Incluso el vacío que deja no mencionarlo suena. Rebota en cada uno de mis poros como si fueras tú el que sonrojas mis caderas.

 

Y (te) necesitaba. Necesitaba que fueras tú el que llamase primero. El que quisiera más que un polvo en febrero. 

 

Necesitaba tanto de ti que al final me diste lo que no te pedí, recomponer mi mundo entero.

 

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