Mi singladura

 

Yo

zarpé,

me fui,

deje Ítaca,

largue velas,

renuncié al hogar.

Quedaron muy atrás

Penélope y otras amantes,

navegando sin rumbo, libre,

sin brújula ni timonel, a la deriva,

la cara al viento, sueltas las velas y escotas,

explorando el fin del horizonte, su azul inmenso.

De tramontana al sur, levante y el resto de los vientos,

abandoné sensatez y familia, sueños, trabajos y anhelos,

quemé mi pasaporte, fotos, títulos, medallas, diplomas y méritos,

hui,

hui,

partí.

La carga era pesada, abrumadores el yugo y la costumbre, los besos traicioneros.

Todos acecharon pacientes mi retorno, una derrota amarga, mi deceso,

el paso al desguace, la ruina, el óxido destructor o la carcoma.

No me entendieron jamás, jamás me amaron.

Solo hubo desprecio infinito,

amor comprado,

superioridad,

asco.

 

Bartolomé Zuzama Bisquerra

Valladolid, 22 de febrero de 2017

 

 

Contacto

Correo electrónico:

info@revistacheshire.com

Revista Cheshire en redes sociales: