Oscuridad

 

 

Aquel era un lugar seguro. La oscuridad le aterraba, pero en ese espacio reducido,era su mejor aliada porque nadie le vería. Los ruidos que provenían de fuera trataban de perturbarle, pero él sabía que estaba a salvo. Su madre se lo prometió: aquí no te pasará nada.

 

Se imaginó a mamá preparando bacon para cenar. Era su comida preferida. Ella cortaría un poco de pan, extendería un par de lonchas de queso en su interior y pondría el bacon recién hecho encima. Le gustaba esperar a que el queso se fundiera antes de comérselo. Comenzaron a sonarle las tripas. ¡No! Mamá dijo que ni un ruido.

Algo sonó a roto en el exterior. Escuchó un grito aterrador. Se tapó los oídos y volvió a imaginarse el bocadillo que le esperaba en cuanto su madre volviera a por él.

 

Al cabo de un rato se apartó las manos. Unas voces lejanas se acercaban hacia donde él se encontraba. Escuchó pasos y vio luces moverse veloces de un lado a otro.

 

Alguien hablaba al otro lado, muy cerca de donde él se encontraba. La nariz le picaba. Se tapó la boca con la mano pero no pudo reprimir el estornudo. Las luces se detuvieron al unísono justo frente a él.

 

—¡En el armario!

Dos hombres vestidos igual se quedaron mirándole.

 

—Cielo santo… debe tener cinco años. Ven aquí chiquitín, no voy a hacerte daño.

 

¿Sabes quiénes somos?

 

—Al colegio vino un hombre vestido como vosotros y dijo que ayudabais a la gente.

 

—Así es, pequeñín. Somos policías.

 

—¿Y mamá?

 

—Tu mamá… no se encuentra bien. Tienes que venir conmigo, ¿vale?

 

Otro policía entró en la habitación. Dijo que no con la cabeza. El otro miró triste alniño, le acarició el pelo y se lo llevó con él hacia fuera.

 

 

Contacto

Correo electrónico:

info@revistacheshire.com

Revista Cheshire en redes sociales: